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Pederastas

Publicado por Joan Montane lunes, 27 de octubre de 2008

Sufren un trastorno grave, una pulsión compulsiva para obtener el objeto de sus apetencias, pero no son psicóticos (no están locos) su pensamiento no está disociado, saben lo que hacen y lo hacen porque quieren hacerlo. Son unos bastardos, no unos enfermos. Álvaro I.G. , conocido como “Nanysex” –del que se preservan los datos-, (no hizo él lo mismo con los niños de 1 y 2 años vejados) es un depravado moral, que busca su placer, que engaña para tener acceso a niños, que busca ganar dinero transmitiendo imágenes. Es responsable de sus actos.

Estos enfermos morales son reincidentes, muy, muy reincidentes y las terapias obtienen un éxito limitado y difícilmente predecible.

Claro que en las cárceles se portan bien, porque no tienen el objeto de su pulsión. Pero mayoritariamente no muestran verdadero sentimiento de culpa, ni arrepentimiento, ni vergüenza, ni compasión. No, no piensan en las víctimas, en los niños, en sus familiares, en esos padres que calladamente sufrirán el resto de la vida.

Estos mal nacidos dicen estar compungidos porque captan que la sociedad así lo exige, pero no lo sienten, de otra manera se quitarían la vida.

¿Quién defiende a los niños? Más allá de la filosofía del derecho, ¿se les debe juzgar por lo que han hecho o por lo que “sabemos” que más que posible, probablemente van a realizar?

Los agresores sexuales se des-responsabilizan. “Me sedujo” (y se refiere a una niña de 5 años). O “fui víctima de abusos sexuales en la infancia” ¡Mentira! Sólo el 20% lo fueron (luego el 80%, no).

La ciudadanía y con razón empieza a estar rabiosa, se encuentra injustamente impotente y más lo estaría si oyera como escuchamos los psicólogos forenses a un padre que ha abusado de su hija decir “lo hago para que sepa lo que se va a encontrar cuando sea adulto”.

Legislemos sin demora y no se me diga que no conviene hacerlo en caliente, porque todos los días tenemos casos para estar más que coléricos.

Contra la pornografía, sin dudar agentes encubiertos (miembros de las fuerzas de seguridad) y persecución implacable de la producción, distribución y tenencia.

Respecto a la edad para mantener relaciones sexuales con adultos, aumentarla (está vergonzosamente en los 13 años –y gracias a que en la etapa en que fui Defensor del Menor la subimos de12 a 13 años-). En Italia está en los 14 años; en Francia en los 15 y en Reino Unido en los 16.

Relativo a los pederastas. Medidas de seguridad dado que sus conductas obsesivamente compulsivas no sólo generan alarma, sino riesgo social (de los más indefensos).

Medidas de seguridad entendidas como que no podrán quedar en libertad aquellos que el equipo médico-psicológico forense no califique como de riesgo muy bajo. Y para ello habrá tenido que asistir a programas de rehabilitación para pederastas en prisión y continuarlo –de por vida- a su salida, supervisado desde la proximidad por el Juez de Vigilancia penitenciaria. Además se le impondrán medidas telemáticas (pulseras con G.P.S.) para conocer sus movimientos y para que se sepa vigilado, que no confiamos en él, que precisa una “conciencia impuesta”. Y si el facultativo o clínico valora la mal llamada castración química que debiéramos enunciar como inhibidor farmacológico temporal como positiva, para mejorar el tratamiento psicoterapéutico, pues también.

Todas las medidas, todos los instrumentos a nuestro alcance.

Ampliemos el tipo de tratamientos. Acordemos el cumplimiento íntegro de las penas. Acotemos los listados para que en poder del Ministerio Fiscal puedan ser consultados por colegios, campamentos, etc. cuando se va a contratar a alguien que va a estar próximo a niños. Entienda el Código Penal que todo abuso a un niño pudiera serlo sin violencia, pero lo es siempre con intimidación. Genérese un fichero de datos (también en poder del Ministerio Fiscal de aquellos menores de 18 años que han cometido agresiones sexuales) pues la experiencia nos demuestra que los abusadores adultos lo han sido ya, de jóvenes.

Este es un Estado de Derecho y no se va a maltratar a los pederastas, pero hacen falta medidas contundentes para ellos. Al otro lado están los que nos importan, los que se lo merecen todo, nuestros niños.


cortesía de Javier Urra
Dr. en Psicología, Especialista en Clínica, Forense,
Primer Defensor del Menor, Patrono de Unicef.

1 Responses to Pederastas

  1. Anónimo Says:
  2. Hmm.,, interesante reflexión
    mucha gente no se da cuenta de que no son psicópatas los pederastas.
    buen artículo.
    gracias

     

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