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Pedofilia

Publicado por Joan Montane sábado, 10 de octubre de 2009

Los términos pedófilo y pederasta o pedofilia y pederastia empiezan a ser hoy de uso habitual. Muchas veces son conceptos que se emplean indistintamente. Sin embargo hay importantes diferencias que deberíamos conocer y aplicar en nuestro vocabulario cotidiano.

Todo aquel que abusa de un niño es un pederasta, pero no necesariamente un pedófilo, lo que significa que puede llevar una vida sexual perfectamente normal con su pareja o con quien sea, estar integrado socialmente y mantenerse lejos de cualquier sospecha. Se trata de un individuo que no siente una atracción exclusiva hacia los menores, sino que suelen aprovecharse de las ocasiones (de ahí que se defina como un abusador ocasional) si estas se dan o si no le resulta demasiado complicado proporcionárselas. En este grupo estarían representados una buena parte de los familiares y de las personas cercanas al menor que, por cierto, es el grupo más numeroso, con diferencia, entre los perpetradores de abusos. Que se les defina como abusadores ocasionales no implica que entrañen un menor peligro. En muchos casos es justo lo contrario, pues teniendo como tienen acceso continuado al menor, los abusos pueden prolongarse a lo largo de muchos años.

Entre los pederastas también puede haber pedófilos, por supuesto. En este caso nos estamos refiriendo a personas que sienten atracción sexual única y exclusivamente hacia los menores. Cuando este tipo de pederasta pasa a la acción buscará a cualquier precio relacionarse con menores, de ahí que sea frecuente que busquen actividades o trabajos que les faciliten el contacto con ellos. Digo cuando pasa a la acción porque un pedófilo no necesariamente pasa siempre a la acción. Entre los pedófilos puede existir, y de hecho existe, la conciencia de que su comportamiento no es el correcto, sin embargo no pueden evitar sentir lo que sienten. Este sería, quizá, el sector más "recuperable". Los pederastas, al contrario, no sienten empatía alguna. Incluso los pederastas/pedófilos justificarán sus actos y algunos todavía pretenderán que su comportamiento sea reconocido y normalizado socialmente.

Otro aspecto controvertido radica en la posibilidad de que un pederasta pueda reinsertarse en la sociedad. Hay un interesante debate al respecto, y hay que ser drásticos ante la realidad que reconocen los expertos en la materia: se trata de una posibilidad remota. Eso no significa que debamos oponernos a cualquier intento, ya que rehabilitar a un pederasta, aunque sea uno de cada cien, significará que hay un depredador sexual menos en nuestra sociedad. Por desgracia los resultados son los que son, y estoy convencido que los pederastas que la justicia “devuelve” a la sociedad, en una cifra muy cercana al 100%, regresarán igual o peor de lo que estaban antes. Así pues, en caso de no lograr el objetivo, sería lógico y de justicia que estas personas sean apartadas de la sociedad hasta que no se constate fehacientemente que no suponen un peligro para los menores, y si esto lleva a plantearnos una cadena perpetua o una reclusión de por vida en centros especializados, que así sea. No me opongo en absoluto a que las leyes intenten reinsertar a quienes van a la cárcel, es más, esa debería ser su función principal, pero creo que en primer lugar debería considerarse la protección a los ciudadanos, lo que a su vez debería traducir en que la libertad del preso esté asociada a una rehabilitación contrastada por expertos. Es inconcebible que se deje en libertad a personas que todos los conocedores del asunto coinciden en que van a volver a atentar contra los niños tan pronto estén en la calle, y todo porque eso es lo que dicen las leyes. Si el sentido común nos dice otra cosa ¿no será que debemos modificar las leyes?

3 comentarios

  1. Lile Sihe Says:
  2. Completamente de acuerdo ...

     
  3. Mery Jane Says:
  4. Tienes mucha razón Joan, nada que añadir. Me parece una aclaración importante, dada la tendencia a confundir términos.
    Hace un tiempo, me acordé de tí debido a un email que me reenviaron muy curioso. Era un vídeo en el cual se visualizaba la condena a un violador de niños en un país islámico; era la peor condena, en público, muy dolorosa, una muerte indigna.
    Eran imágenes duras, no aptas para mentes sensibles, pero hacen reflexionar sobre la necesidad de algo similar, no digo la muerte, sino simplemente el sufrimiento previo.
    Al menos sentirían más dolor que el que ellos causaron a sus víctimas.
    Si te interesa el vídeo puedo mandártelo si lo deseas.

     
  5. daniel sosa Says:
  6. solo puedo decir, el cambio no lo puede hacer el hombre si no cristo el Señor, una persona de esta calaña puede ir a un centro asistencial para tratar su problema pero va ha ser inutil, solo el Señor puede cambiar a un ser humano totalmente.

    iglesia pentecostal unida

     

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