Cuando estuvimos muertos

Cuando estuvimos muertos
Se puede adquirir en Libros en Red o pedirlo al autor: forogam2002@yahoo.es

Los niños que dejaron de soñar

Los niños que dejaron de soñar
Se puede adquirir en las principales librerías o bien pedirlo al autor: forogam2002@yahoo.es Ambos libros pueden encontrarse en la Fundación Vicki Bernadet de Barcelona (ver el banner más abajo)

Followers

Subscríbete vía RSS

Introduce tu dirección de correo

Muro de opiniones

Otras webs de Directorio e-Contento
www.barcelona.com - La Guía de Barcelona

GuiaBlog

certificado por
GuiaBlog
autos

Abuso sexual infantil: hablar o no hablar

Publicado por Joan Montane lunes, 12 de octubre de 2009

La mayoría de los seres humanos tenemos la tendencia a querer estar bien, a buscar la felicidad y, en consecuencia, a rehuir aquellas situaciones que podamos intuir como perjudiciales o simplemente incómodas.

El escenario que se crea ante la revelación de un abuso sexual infantil, máxime si es intrafamiliar, quizá sea de los más difíciles de encajar y donde más complicado resulta a todos posicionarse. Uno pensaría que no tiene porque, pues hay una víctima y un culpable. Sin embargo casi siempre es lo que sucede; la víctima se revictimiza y el culpable ve minimizado su delito, cuando no exculpado por completo.

Es evidente que casi nadie desea que se produzcan estos hechos, pero cuando ocurren, lo cual sucede a menudo, ¿por qué la actitud generalizada se basa en actuar como si nada ocurriera?

En este escenario, en definitiva, es donde cabe preguntarse si vale la pena hablar o quizá será mejor seguir callados y no buscarnos más problemas.

Resulta paradójico comprobar que cuanto más gritamos menos nos escuchan. O incluso piensan que tal vez no estemos demasiado bien de la cabeza. De ahí que terminemos preguntándonos si vale la pena. Debemos poner en la balanza los pros y los contras que supone romper el silencio.


¿Qué perdemos?

- Es posible que la familia o parte de la misma se posicione en contra nuestra. O bien que adopten una postura ambigua que de poco nos puede ayudar.

- Tantos los amigos como conocidos se sienten incómodos y prefieren no tratar el tema.

- Revelarlo puede suponer problemas para terceros, bien sea con relación al abusador y sus más allegados o por el disgusto que pensamos que ocasionaremos al contarlo.

- Cabe la posibilidad de que no nos crean. O no quieran creernos.

- Nos pueden tratar con lástima, compasión o incluso como si estuviéramos locos o pretendiéramos destruir a la familia.


¿Qué ganamos?

- La vida.

7 comentarios

  1. sus Says:
  2. Joan que difícil está siendo todo esto.... que difícil tomar estas decisiones.... que difícil sentirse solo....... cuanta razón en estas líneas....

    Sus

     
  3. Inma Says:
  4. Hola Joan.
    Creo que tienes toda la razón.Aunque tambien creo que para dar ese paso tienes que sentirte apoyado, arropado por alguien que te ha demostrado apoyo y amor incondicional,una vez que has podido contarle lo que te pasó en tu infancia. Si sólo tienes a tu familia, a la que temes perder y quedarte aún más solo, es muy dificil hacerlo. Seguro que, gracias al foro y a los GAM, mucha gente habrá podido encontrar ese apoyo.
    Su saludo. Inma.

     
  5. Reconozco que es muy difícil dar el paso y al principio nos invade el miedo. Pero, ¿MIEDO A QUÉ?; ¿a decir lo que pensamos?, ¿a luchar por recuperar nuestra vida? ¿a ser nosotros mismos? ¿A VIVIR?

     
  6. Lazánduri Says:
  7. ¿Y todos mis años de rebeldía inexplicable y extremo silenciO?
    Que cuando me molestaba la existencia de alguien alrededor de mí, no era por ese alguien, era que yo distribuía mi frustración sobre mi, y cuando no podía hacía rabietas, que levantaban una expresión de mi madre equivalente a: ese muchacho de mierda, siempre está de malcriado.
    El muchacho de mierda, guarda un secreto, que lo mata, cada vez que se sienta en la mesa y reconoce que la mano sobre el tenedor, que le ofrece la sal, también le quitó inocencia.
    Sí lo dijese, sería el punto sobre la í acentuada. Rebotaria sobre sus oídos, sería la última de mis infamias por la familia de la que me siento, según ellos "resentido y alejado".
    Sí lo digo ahora es vida,
    Pero la angustia, me pregunta: ¿Y después de ahí qué?
    ¿Soportaré?, ¿Volveré a alguno de ellos a los ojos?,
    Callarme, ha sido, la vida.
    El silencio, mi amigo.
    ¿Y es còmodo estar ahí?... -Sí.
    Cuando pierda el miedo, y tenga en quien confiar, si pudiera lograrlo, por lo menos, confiar en alguien, que me abrace, soporte y comprenda mi gamma sexual, que no me abuse o discrimine, cuando reciba el abrazo que he esperado por años, de sinceridad y afecto, que no encontré en ni un sólo de mis familiares, entonces hablaré,
    mientras tanto, haré huecos en palabras escritas.

     
  8. Fiona Henri Says:
  9. Es muy difícil dar el paso pero no imposible. Yo lo intenté en dos ocasiones. La primer vez se lo dije a mi madre y no me creyó nada. Al contrario me pegó por primera y última vez. Tenia 15 años. A los 20 años, me tuve que cambiar incluso de país para intentar seguir con mi vida. Era una huida constante y me sentí como un fugitivo, cuando la perseguida era yo misma. Perseguida por los recuerdos y secuelas de 7 años de abusos. Intenté rehacer mi vida. Hasta me casé y tuve dos hijos maravillosos. Mi ex marido es un buen hombre y un padre excelente, pero no supo ayudarme, porque yo no me dejaba ayudar.
    Me casi gravemente enferma con el auto estima por los suelos, ingresada múltiples veces en psiquiatría, intenté suicidarme en 4 ocasiones. Reconozco que las primeras veces, intentaba llamar la atención pero la última vez ya no y me encontraron por casualidad. Fueron 4 años de bajas, tuve que ceder la custodia de mis hijos a su padre porque era incapaz siquiera de lavarme la cara. Arañaba el cuerpo de arriba abajo hasta sangrar de los nervios, pero al despertarme en la UCI vi que la vida me había dado una segunda oportunidad y que tenia que dejar esta muerte de la cual esta hablando Joan, atrás.
    Conté mi historia, me aparté de quienes no me creyeron y aposté por vivir. Desde hace 3 años tengo un puesto de responsabilidad en una empresa de El Corte Inglés. Soy capaz de decir, "Si, eso me pasó a mi" pero no es mi bandera.

    Yo no debería de haber esperado tanto para hablar. No hay duda de que hace falta mucha valor, pero las personas que no me creían, por muy familia que pueden ser, si no me apoyan no las quiero en mi vida. Yo soy más y mejor que eso.

     
  10. suulka Says:
  11. es muy dificil afrontar algo asi , supongo k el miedo , ak? pues sinceramente a EL DESPUES DE... que pasara si lo cuentas? como reaccionara la familia? perderas credivilidad o te creeran , son tantas preguntas k aveces se enmudece de por vida , asumiendo lo ocurrido como algo k ocurrio y no tubo k ocurrir , el paso del tiempo no cura heridas eso esta visto , pero lo que no se puede hacer es callar ... cierto , pero la valentia no se encuentra asi porque si .
    un saludo

     
  12. Luli Says:
  13. Destruir la SAGRADA FAMILIA? no existe eso!que familia? seguir sosteniendo una familia perversa? el enfermo sos vos? la enfermedad es tapar el goce y la cosificacion por "apariencias". Quien no lo entienda...bueno ya sabemos porque es. Para que callar? para que le pase a otro? No hay forma, la pervesion es una emfermedad que no se tiene que ocultar que no tiene cura tampoco pero que hay que hacer algo para que se cambie tantos años de carcel por un internado permanente, ni la castracion sirve porque el goce lo va a obtener usando otros objetos para abusar. Que no le pase a otro! y eso se va a lograr hablando.

     

Publicar un comentario

Leer más en Suite101: Añadir Artículos de Suite101.net a página web http://www.suite101.net/pages/site_widget.cfm#ixzz0gRg1vmyP

Buscar este blog