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Los niños que dejaron de soñar

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Amnesia

Publicado por Joan Montane jueves, 23 de abril de 2009

Es posible que el término amnesia sugiera una imagen excesivamente categórica, una imagen que no se ajusta a lo que pretendo explicar. De hecho, son estadísticamente pocos los que no tienen recuerdo alguno de los abusos sexuales de que fueron objeto en su infancia; no obstante, son más que suficientes como para tenerlos en cuenta. Por lo general, la mayoría tenemos lagunas más o menos extensas que abarcan episodios concretos de nuestro pasado. Dichos episodios pueden tener relación con los abusos, aunque también pueden abarcar épocas y sucesos que no parecer estar conectados con estos.

Quizá podría haber utilizado el término memoria, un concepto con connotaciones menos contundentes y, por qué no decirlo, menos alarmantes. Pero si tenemos en cuenta que hablar de abusos sexuales en la infancia ya es de por sí alarmante, no tendría mucho sentido perdernos en un debate terminológico cuyo objetivo fuera encontrar un concepto más light. Además, hay personas que realmente no recuerdan apenas nada; sólo tienen intuiciones, flashes o sospechas, algo en lo que profundizaremos a continuación.

Por lo tanto, podríamos concluir en que hay una especie de amnesia selectiva, pero se trataría de una amnesia aparentemente aleatoria, pues si bien lo que en algunos casos se elimina de la memoria consciente son los abusos, en otros sucede justo lo contrario: sólo se recuerdan los episodios de abuso, sin recordar apenas nada del resto de la infancia. La razón última de una u otra selección podría estar en la cantidad de abusos sufridos. La mente hace el esfuerzo de desechar los recuerdos especialmente perjudiciales para no romper la normalidad en la que nos hallábamos. Cuando el abuso es ocasional, cabe la posibilidad de que nuestra mente cumpla con esa función, pero cuando se trata de abusos que pueden durar muchos años, entonces, el sistema falla y nuestra mente elimina indiscriminadamente los recuerdos, de tal forma que se llegue a invertir el proceso para recordar de nuestra infancia tan solo los abusos.

Llegados a este punto, es inevitable preguntarse: ¿cómo llegan las personas sin recuerdos a descubrir lo que sucedió en su niñez? Algunos sospechan de la existencia de abusos, basándose en indicios o flashes inconexos que, con el tiempo, terminan concretándose en algo más, aunque no mucho más, habitualmente. No es aconsejable crearse demasiadas expectativas en este sentido. En otros casos, es el terapeuta quien puede ir atando cabos e insinuar esta posibilidad. A veces, surge el recuerdo de repente, por ejemplo, ante el nacimiento de un hijo o cuando un hijo tiene la misma edad que teníamos nosotros cuando sufrimos los abusos.

Por uno u otro camino se va confeccionando poco a poco una suerte de rompecabezas en el que faltan muchas piezas, pero que, al mismo tiempo, resultan suficientes para recrear el escenario de un pasado que se enterró hace tiempo en el olvido. A pesar de todo, en esas circunstancias no cabe esperar que las dudas desaparezcan por completo. Todos quisieran poseer ese recuerdo nítido e incontrovertible que legitime su postura y elimine cualquier sentimiento de culpabilidad.

La razón por la que se recupera parte de la memoria, así como otras veces se convierte en una lucha con escasos resultados, es algo que excede mis conocimientos. Quizá se reduzca a algo tan simple como estar preparados para asumirlo o no estarlo. Parece lógico pensar que si estamos predispuestos a enfrentarnos con nuestro pasado lleguemos a obtener mejores resultados que si lo mantenemos todo en secreto.

La culpa de que nuestros recuerdos se hayan convertido en un territorio inaccesible reside en la incapacidad para conectar con la causa originaria. El desconocimiento del origen entorpece en gran manera el inicio de cualquier proceso de recuperación. Sería como tratar de medicarse sin saber a ciencia cierta qué enfermedad nos está afectando. De todos modos, ya me apresuré a señalar con anterioridad la existencia de una serie de síntomas que llevan al afectado a generar ciertos recursos, como las sospechas, flashes imprevistos y otros. No es un gran alivio, pues en el mejor de los casos se tratará de un proceso angustioso en el que siempre nos estarán acechando las sombras de la duda. Los pensamientos intrusivos del tipo “¿No me estaré inventado todo esto para justificar algo para lo que no encuentro una mejor explicación?” suelen estar a la orden del día.

A veces, intento realizar el ejercicio de viajar al pasado, y la verdad es que todavía me crea enormes dificultades situarme en la mente de ese niño que un día fui y saber qué pasaba por mi cabeza. Creo que no pasaba nada. O, en consonancia con lo escrito hasta ahora, no recuerdo nada. Sí de los hechos, pero no de lo que pensaba de ellos. Yo diría que el pensamiento sobre lo que me estaba sucediendo no tenía una explicación y, probablemente, si intuía alguna, esta no era buena, así que lo mejor era desecharla. A partir de ahí, la reiteración y el tiempo terminan invalidando la eficacia del mecanismo del olvido, si es que alguna vez la tuvo. Y para terminar, se borran los recuerdos sin que intervenga un patrón lógico, y es cuando aparecen las consabidas lagunas y problemas con la memoria.

Llama la atención esa similitud de sensaciones, sentimientos y secuelas que experimentamos las personas que hemos padecido ASI, y más aun cuando siempre habíamos creído que no existía nadie que tuviera esos pensamientos y actitudes tan… ¿diferentes? Sin duda, actúa como un bálsamo averiguar que, después de todo, no somos tan extraños como creíamos. También reconforta saber que lo sucedido tiene una explicación lógica. Y eso mismo es aplicable a nuestros problemas de memoria.

El esfuerzo al que nos obligamos para aislar del recuerdo aquel episodio de nuestra niñez nos obliga a pagar un peaje bastante oneroso. Al someter repetidamente nuestra memoria al olvido ocurre algo parecido, por utilizar un símil, a lo que sucede con la quimioterapia. Al final, se elimina lo bueno y lo malo. Tenemos permanente activado un dispositivo de eliminación, de ahí que no deba sorprendernos que en muchas ocasiones se nos olvide, incluso, lo que teníamos pensado hacer apenas unos segundos antes. Lo que habíamos achacado siempre a nuestro proverbial despiste, como vemos, puede tener su origen en los abusos sexuales de la infancia.

Extracto del libro "Los niños que dejaron de soñar"

15 comentarios

  1. Mis recuerdos... lo cierto es que de mi infancia solamente logro recordar los abusos que sufrí, imágenes y sensaciones que me quedaron grabadas de por vida. Algunas me acosan constantemente. Y del resto de mi infancia apenas recuerdo una sensación agradable: mi madre acariciándome el pelo y la espalda. Esas eran las únicas partes de mi cuerpo que quedaron "limpias" y en las que disfrutaba las caricias de mi madre, ya que en el resto de mi cuerpo me provocaban rechazo.
    Y es curioso el mecanismo de nuestra memoria. Todos me dicen que soy exageradamente "despistada". Yo, sin embargo, pienso que recuerdo demasiado.

     
  2. Anónimo Says:
  3. mis recuerdos son borrosos... ademas de eso a partir de lo que me paso,empeze a tener importantes lagunas que no solo eran por los recuerdos,fracase en el colegio,aun hoy tengo despistes,no consigo centrarme en nada,yo tenia una mente brillantew y centrada antes de,despues de esto cuando pienso en mi infancia esos echos son lo primero que me vienen a la mente,ya desearia olvidarlos.

     
  4. Anónimo Says:
  5. A mi me ocurre lo mismo no consigo ir hacia atrás para recordar todo lo que me ocurrió, pero si hay cosas putuales que las tengo en mi mente, a veces me viene algo que me hace llorar mucho sin consuelo como si necesitara sacar algo de dentro, cuando me acercó a algún recuerdo a algo o algún lugar que me recuerda algo me ocurre eso es como si algo en mi se quisiera librar y no puedo dejar de llorar me hace mucho daño pero sé que tengo que recordar para poder superar esto pero mi mente aprendió a anular lo que me hace daño quizás sea un mecanismo de fefensa no lo sé

     
  6. Anónimo Says:
  7. Mis recuerdos...
    e olvidado casi todo,y hasta hace poco seguía sin recordar,nunca llegué a olvidar los abusos que me hizo mi primo,pero algunos se me habían olvidado completamente,los mas humillantes,los mas crueles,los olvidé,hace poco recordé,que me encerró en la habitación,y despues de 2 horas reteniendome y harta de gritar,me tocó ceder y enseñarle el cuerpo.
    Es algo horrible,prefería no acordarme.Ypor supuesto soy super despistada,es como si no pudiera centrarme.

     
  8. Anónimo Says:
  9. A mi me gustaria recordar los episodios con claridad porque mas de una vez me da la impresion de estar un poco loca y muchas veces me digo a mi misma que no me quiero morir sin saber la verdad.

     
  10. Anónimo Says:
  11. Qué fuerte.., yo tengo 34 años y nunca he podido disfrutar del sexo, nunca he sabido que me pasa pero después de leer varias páginas parece ser que tengo el cuadro completo, solo que yo no recuerdo nada malo, ningún flash ni nada relacionado con la sexualidad.Pero había un tio al que le gustaba verme desnuda cuando me bañaba...

     
  12. Anónimo Says:
  13. Hola, pienso exactamente lo contrario a usted: que las personas más abusadas, por mayor número de personas y más cercanas a su entorno son las que menos recuerdan . En mi caso mi infancia es una gran laguna salpicada de algún recuerdo que en muchas ocasiones son el antes y el después de algún abuso; abusos solo recuerdo con claridad los más suaves y menos dolorosos, en la infancia, en la adolescencia y juventud ya recuerdo con claridad. A lo largo de mi vida he conocido a muchas personas con signos evidentes de haber sufrido traumas sexuales y que no recordaban nada traumático de su infancia y he conocido su ambiente y sus familias y he llegado a esta triste conlusión que he expresado al principio. En mi propia familia hay unos cuantos casos así. Creo que usted, no sé por qué, tiene esa idea fija a priori y después solo ve lo que necesita para ser confirmada. En la página de forumgam hay una estadística en la que prácticamente se obvia a las personas con dificultades para recordar porque creo que usted duda de lo que prácticamente ya no duda ningún psicólogo.

     
  14. Joan Montane Says:
  15. Personalmente fui abusado por alguien muy cercano y por mucho tiempo, algo que recuerdo perfectamente. Y como mi caso muchos más. Y lo contrario también.
    No considero que se trate de tener o no tener razón, sino de plasmar la realidad; sea la que sea. En cuanto a lo que duden o no duden los psicólogos, pues no sé que decirle. Mis comentarios y estadísticas están basados en lo que exponen todas las personas que han pasado por este hecho traumático. Evidentemente hay de todo. No tengo ninguna idea predeterminada ni veo razón alguna para tenerla. Los hechos son los que son.

     
  16. Anónimo Says:
  17. Gracias, tienes razón, saber de otras personas que sufrieron lo mismo y que tienen que enfrentar las mismas consecuencias... me hacen sentir "menos loca", evitan caer en el absurdo intento de creer que todo fue producto de la imaginación.

    Es díficil, por mi parte solo tenía una leve sospecha de que algo pasó, imágenes, según yo, sin sentido; hasta que quede embarazada y mi hijo murio, esto desato un montón de recuerdos, al principio yo luchaba por creer que eran solo pesadillas, luego vinieron las crisis, el miedo, el dolor tanto físico como emocional.

    Para colmo tienes que enfrentar, el hecho de que a los pocos que se lo cuentas no te crean, o que sencillamente te digan cosas como: "pero ya paso.. solo olvidalo", solo olvidalo...

    Al principio queria morir, pero después me levante y pensé: "Es cierto me fue muy mal, pero estoy viva" y cada vez que reaparecen recuerdos, lastimosamente aumentando el grado de salvajismo(no se como llamarle)me repito: "si es cierto, pero a eso también sobrevivi". Aún no logro tener relaciones sexuales normales, pero confio en que algún día pasará... trabajo para ello... trabajo...

     
  18. Anónimo Says:
  19. Tengo 27 años, tambien olvidé casi completamente mi infancia tengo solo flashes de abusos que sufrí pero como si fuera un sueño como si le estuviera sucediendo a alguien mas, como que me sali de mi cuerpo para ser un espectador... desde siempre recuerdo ser calificada como despistada, descuidada, inmadura, ingenua... nunca pense que tendría relacion con los traumas que nunca pude expresar... mi madre decia que estaba loca cuando le dije que su esposo y su hijastro habian abusado de mi... entonces porque habria de dar detalles? todos quisieron sacarme los detalles pero nunca pude exteriorizarlos...

    El punto: las lagunas mentales!!! fui a disney y no puedo recordarlo!!! no recuerdo casi nada!! incluso de la universidad... todos me preguntan como puede ser que no pueda recordar mi propia vida... quisiera ir a realizarme una hipnosis para traer a mi las respuestas de las preguntas que me atormentaran por siempre....


    Alguien ha podido recuperar su memoria?

     
  20. Ramon Says:
  21. Hola, ¿como se puede saber si fuiste abusado en la infancia si no recuerdas nada?

     
  22. Anónimo Says:
  23. yo creo estar en el dilema de saber si mi papá me hiso algo durante muchos años solo pence que mi papá estuvo muy mal al aberme obligado a bañarme con el ,pero hasta ahi despues de años he llegado a la conlusion de que alamejor sucedio algo ahi por que recuerdo antes y depues de el baño pero no lo que paso durante y fue una experiencia muy trahumatica recuerdo que yo no lo keria ver desnudo fue un shock para mi ademas de que me da mucho asco mi papá y le tengo mucho corage y mucho odio cabe mencioanr que soy gay y el me golpeaba mucho por ser amanerado entonces siempre le hetenido odio y asco no entendi por que asco solo pensaba que por que me obligo a bañarme con el en una ocacion que me golpeo por que yo estaba jugando con muñecas de mi hermana pero no se nunca hehablado de esto con nadie y me da mucho miedo recordar pero es un aduda que no me deja vivir pero si en dado cazo sucedio no puedo decirle a mi mamá seria un problema del tamaño del mundo ,nose que hacer ,solo se que no me deja vivir en paz

     
  24. Anónimo Says:
  25. yo no puedo, ni quiero recordar nada, tengo ya casi 28 y antes no me habían atacado las dudas, pero ahora tengo la certeza de que algo pasó, algo muy doloroso, y fue en mi casa, lo único que siento es odio y mucho coraje hacia mi madre, y me dan crisis de llanto como si fuera una niñita que sigue con ese dolor, que jamás pudo desterrar de su cuerpo, pero si de la mente

     
  26. Anónimo Says:
  27. Tengo 34 años y recientemente empecé a sospechar que sufrí abusos. Durante años odié y sentí asco hacia mi padre. No sabía por qué. Hasta que hace unos meses me desperté aterrorizada, convencida de que mi padre estaba en mi cama.
    De mi infancia no recuerdo casi nada. Salvo mi intento de suicidio con 13 años, la sensación de abandono por parte de mi madre, y poca cosa más. No tengo recuerdos de mi padre. Son inexistentes. Solo sé que era una niña feliz y que a partir de algun momento me volví depresiva y con temor a los hombres.
    Creo que voy a probar la regresión, necesito saber con seguridad qué sucedió. Me estan empezando a llegar imágenes a la cabeza que me provocan mucho dolor. Y, de algún modo aún me lo estoy negando. Pero el miedo a los hombres ha llegado a una fobia hacia la gente que casi no me deja vivir.

     
  28. Anónimo Says:
  29. Tengo 41 años y he sufrido durante toda mi vida por maltrato psicológico por parte de mi padre en la adolescencia. Siempre he estado obsesionada con este tema y con la sensación de que mi sufrimiento continuo hacia la vida, mi cuerpo y las relaciones con los hombres eran desproporcionadas. En ocasiones venían flashes a mi mente sobre algo más que sucedió en mi infancia, pero siempre los he rechazado pensando que eran delirios enfermos de mi imaginación enferma. El terror a aceptar algo más que gritos y desprecios era tan grande que siempre que la idea rondaba mi mente la borraba al instante. Pero de repente, una noche todo cobró sentido. Por fin acepté que he sido víctima de abusos sexuales por parte de mi padre. Como un relámpago la certeza superó al terror y se instaló en todo mi ser. Desgraciadamente no puedo recordar más que vagas imágenes, porque esto debió suceder cuando yo no tendría más de 6 u 8 años, pero por fin he encontrado la causa, la explicación de todo mi sufrimiento. Es terrible aceptarlo después de toda una vida, quizá sea demasiado tarde, pero peor es seguir viviendo en el pánico ciego, sin saber de dónde proviene toda esa angustia tan profunda. Puede que nunca logre saber hasta dónde llegó, quizá un día recurra a la hipnosis, el miedo a llegar hasta el fondo es profundo, pero necesito saber la verdad. Espero poder descansar por fin. Gracias a todos por compartir vuestras experiencias, ver que no estoy sola me consuela mucho. Un saludo a todos.

     

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